El Poder Invisible (Un Futuro Diferente nº 77) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau

El Poder Invisible (Un Futuro Diferente nº 77) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau
Titulo del libro : El Poder Invisible (Un Futuro Diferente nº 77)
Fecha de lanzamiento : August 28, 2016
Autor : Oswaldo Enrique Faverón Patriau
Número de páginas : 317

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Oswaldo Enrique Faverón Patriau con El Poder Invisible (Un Futuro Diferente nº 77)

Estudiar la manipulación de masas implica hablar de Joseph Goebbels, ministro de propaganda del partido nazi y uno de los principales lugartenientes de Hitler. Y nos guste o no, este hombre te enseña.
Los principios que él elaboró son la base de gran parte de la publicidad y propaganda política de las últimas décadas. Goebbels tenía muy claro cómo tenía que hacerse la propaganda del partido y sin duda alguna el éxito de la misma fue brutal. Lo que este hombre escribió en la primera mitad del siglo XX sigue vigente en el siglo XXI, y todos y cada uno de los principios de la propaganda de aquella época le han servido a más de un gobierno y compañías transnacionales alrededor del mundo. Sí Goebbels hubiera decidido ser publicista en vez de ministro de propaganda alemán, su éxito hubiera hecho ganar muchísimo dinero a la compañía para la que trabajara.
Ninguna de las cosas que dice en sus principios de manipulación son falsas ni inútiles, de ahí que se utilicen en el ámbito político y en cualquier profesión que tenga algo que ver con la publicidad. Miren la televisión, miren las noticias con este artículo delante y podrán ver cada uno de sus principios aplicarse.
Los grandes medios de comunicación despersonalizan y alienan a la sociedad. Para ésta la publicidad tiene un profundo impacto en como las personas entienden la vida, el mundo y a sí mismas.
Debido a la publicidad y el poder de los medios de comunicación, la sociedad posee una inmensa capacidad para convertir las cosas importantes en secundarias y para conceder valor a las secundarias. Casi todas las personas terminan convirtiéndose en «monos de imitación».
La propaganda moderna no se dirige a la razón, sino a la emoción, es así porqué apela a la sugestión hipnótica. La incesante repetición de la misma fórmula; el influjo de la imagen de alguna persona de prestigio o presencia impactante; la estimulación de una fantasía que implique un cambio brusco en el curso de su propia vida; o el echar la culpa de su propio fracaso a otro y sí se hace masivamente mejor aún. Todos estos métodos son esencialmente irracionales, no tiene nada que ver con la calidad de un producto o la lógica de una postura, sin embargo, para la «masa» lo es todo.
La publicidad puede guiar a las personas por caminos irracionales y comportamientos absurdos; llegado a este punto no se puede dialogar porque todo lo que tenemos en frente es una «masa humana» funcionando con la parte más primitiva de su cerebro.
La publicidad está relacionada con la propaganda pues emplea técnicas similares: una suele inspirarse en la otra. La publicidad se refiere a lo económico y la propaganda a las técnicas destinadas a propagar ideas, doctrinas y opiniones. La propaganda es esencialmente política, la publicidad, comercial.
Joseph Goebbels, sigue vivo en la propaganda mundial. Al revisar la historia del mundo, se ve como un hombre puede alcanzar posiciones muy altas, manejar grandes masas de gente, si su imagen es bien manipulada por un tercero que permanece bajo el velo del caudillo, y que es el pensador detrás de éste. Hitler fue obra de Joseph Goebbels. Éste fue quizás el único verdadero intelectual de los altos mandos nazis. Goebbels irradiaba un gran encanto personal. Durante las reuniones del partido era el centro de la atención por sus bromas y sentido del humor y supo conquistar el corazón de las mujeres más lindas de Alemania. Era un excepcional orador y tenía un coeficiente mental igual o incluso superior al del mismo Hitler. En apenas un par de años logró hacer de la figura de Hitler un mito a los ojos del pueblo alemán y durante la guerra transformó las peores derrotas militares en un aliciente moral para seguir peleando con más fuerza contra el enemigo.
Los 10 principios de Goebbels han sido complementados por los 10 principios de manipulación mediática del francés Sylvain Timsit, y por la presencia de Noam Chomsky en la escena mundial.